—Él duda de que sea suyo, me lo dijo —Camila apretó los dientes—. Con que yo le diga que lo acepto de nuevo en mi vida, él vendrá a mí.
—¿Duda de que sea suyo? —soltó varias carcajadas—. ¿De dónde sacaste eso? Arvid solo juega contigo; a él ni siquiera le importas —levantó la mano y mostró el anillo—. Solo mira: a mí me colocó un anillo. ¿Qué te ha dado a ti? Nada, ¿verdad?
—Muchas cosas —no mintió; fueron detalles tras detalles que Arvid le dio cuando se encontraban en Valleral, pero todas se