Le dolió, le dolió en el alma decirle todas esas cosas que en realidad no sentía. Ver a Arvid así, destruido y en agonía, la destrozó por dentro. Tuvo ganas de saltar a sus brazos y decirle cuánto lo amaba, que ningún otro hombre podría ocupar su lugar ni sacarlo de allí. Sin embargo, su cobardía no se lo permitió. Se quedó en silencio viéndolo partir, viendo cómo se marchaba con el corazón desgarrado y dejaba el suyo igual de roto.
Volvió a casa y se encontró con Fred. Al verla en ese estado,