Capítulo final.
—Ya es muy tarde para hablar de ese tema —dijo Kris.
—¿Tarde? ¿Por qué es tarde? ¿Tienes a alguien en Yucán?
—No, pero tú sí tienes —Arvid sonrió—. Y por respeto a esa mujer no deberías escarbar en el…
—Es mi secretaria, solo eso. No tengo a nadie, Kris. No dejé tiempo para buscarte un reemplazo, ya que quiero llevarte por siempre en mi corazón.
Aquellas palabras la gratificaron. En serio quiso lanzarse a sus brazos y decirle cuánto lo amaba, pero no sabía si él deseaba ese abrazo y ese beso ta