Arvid había pasado toda la mañana fuera de casa. Esperaba que, al regresar, Kris ya estuviera despierta y pudiera explicarle las cosas, aunque sabía que ella no tenía por qué darle explicaciones de lo que hiciera. Sin embargo, él necesitaba seguir confiando en que lo sucedido no había sido por voluntad propia, sino que ese infeliz la había obligado.
Pero cuando llegó a casa y subió a la habitación de Kris, ella no estaba. Marlín salió de la suya y, al ver su rostro de angustia, Arvid se preocup