140. Nunca subestimes a un padre enfurecido
La noticia no me sorprende. En realidad, ya lo veía venir. Pero escucharlo de boca de Alec, que sigue mirándome como si estuviera a punto de estallar la Tercera Guerra Mundial, solo confirma lo furioso que está James.
—Sabemos que esto no es tan sencillo —suspiro con fuerza.
—Lo sé, Ethan. Por eso te digo que esto no es lo peor. James está barajando otra posibilidad.
—¿Cuál…?
—Vender su parte de las acciones.
—Espero que, aunque esté ciego de ira, no llegue a ser tan estúpido. Sería como firmar