106. rompiendo todas las reglas
Mi corazón se detiene un segundo hasta que caigo en que el fogonazo viene de un cartel de neón que parpadea al otro lado de la calle.
Suelto el aire que ni siquiera sabía que estaba conteniendo y Ethan me aprieta la mano; seguro que ha notado cómo me he puesto rígida.
—¿Estás bien? —pregunta, alzando una ceja.
—Sí —respondo, forzando una sonrisa—. Solo… me he asustado un momento.
—Tranquila, perdición —dice, siguiendo con la mirada la dirección del destello.
—¿Qué es eso? —pregunto, i