103. las posibles consecuencias
Miranda se remueve en la silla; por primera vez la sonrisa se le tambalea un poco ante mi tono cortante. Sus ojos me recorren la cara, como si estuviera buscando una grieta.
—Perdona, creo que no me he explicado bien —dice, suavizando la voz de golpe—. Solo intento advertirte de las posibles consecuencias. Mia es tu asistenta personal y, si este caso se pone más feo de lo que ya está, el barro puede salpicarte a ti también.
Me trago las ganas de dar un puñetazo en la mesa. Sé que Mia lo está oy