100. un nuevo ciclo
Clavo la mirada en Miranda, negándome a apartarla primero. No por orgullo, sino porque estoy harta de sentirme menos cada vez que me escanea de arriba abajo.
Harta de preguntarme si de verdad pinto algo aquí.
—Buenos días, señorita Bennett —saluda con su sonrisa de plástico, parándose delante de mi mesa.
—Buenos días, señorita Pierce.
—He oído lo de ayer. Debe de haber sido… complicado.
—¿Ya corren rumores por Nexus? —pregunto, esforzándome por sonar neutra. Suelta una risita burlona.
—¿