(Narrado por Ciro)
La lluvia no había parado.
Golpeaba los ventanales del despacho con una insistencia irritante. Como si quisiera recordarme algo que llevaba horas intentando olvidar.
O alguien.
Me quedé mirando la ciudad desde la ventana.
Nápoles seguía allí.
La guerra seguía allí.
Los Volkov seguían allí.
Y aun así sentía que lo único que realmente había desaparecido era ella.
Viktoria.
Apreté la mandíbula.
No.
No iba a pensar en eso.
Había tomado una decisión.
Y los hombres como yo vivíamos