—¿Y ahora qué hago? —pregunté.
Mi voz salió más débil de lo que esperaba.
Rosa se apoyó contra la encimera y me observó durante unos segundos.
—Primero, confirmar si realmente está embarazada.
—¿Y cómo se supone que haga eso?
—Con una prueba.
—¿Y dónde voy a conseguirla? Tendría que ir a la ciudad, a una farmacia...
—Usted no va a ninguna parte. Voy yo. Espéreme aquí.
—Rosa...
—Espéreme. Y no se mueva de esta cocina. Volveré lo antes posible.
La vi salir con el bolso y el delantal todavía manch