Dos semanas.
Catorce días de silencio, de espera, de despertarme cada mañana preguntándome si algo había cambiado dentro de mí. Me tocaba el vientre sin querer, como si pudiera notar algo distinto. Pero no notaba nada. Todo seguía igual.
Durante esos días apenas vi a Henrik. Estaba de viaje, según oí decir a las criadas. Sara tampoco apareció mucho. Supuse que estaría enfrascada en sus asuntos de señorita rica. Mejor. Cada hora que pasaba sin verla era una hora de paz.
Marga seguía subiendo a v