Cuando regresé del baño, lo primero que hice fue buscar a Ciro entre la multitud.
Lo encontré hablando con dos hombres cerca de la barra principal. Seguía viéndose igual de imponente entre toda aquella gente elegante. Oscuro. Intimidante. Como si perteneciera naturalmente a un mundo donde todos fingían sonreír mientras escondían cuchillos detrás de la espalda.
Sus ojos me encontraron nada más me acerqué.
Y por un segundo noté cómo descendían hacia mi pecho mojado antes de volver a subir lentame