(Narrado por Laira)
El teléfono sonó a media mañana.
Estaba sola en la suite. Henrik había salido temprano, a una de esas reuniones de empresa de las que nunca hablaba. Yo me había quedado en la cama, mirando el techo, contando las horas que me quedaban antes de que el ultimátum de Regina se cumpliera.
Veinticuatro horas. Solo veinticuatro.
El teléfono era un aparato blanco que estaba sobre la mesilla. Nunca había sonado antes. Nadie me llamaba a mí. Así que cuando oí el timbre, me quedé parali