(Narrado por Henrik)
El informe de Esteban seguía abierto en la pantalla de mi ordenador. Llevaba más de una hora leyendo y releyendo los mismos párrafos, como si en una segunda o tercera lectura las palabras fueran a cambiar. Pero no cambiaban. Seguían siendo las mismas. Y cada vez me enfurecían más.
Empecé por lo más evidente: el dinero.
Mi madre había dado una suma considerable a Carmen, la madre de Laira, como adelanto del contrato. Una suma que, según los cálculos de Esteban, debería haber