-¿No te gusta el cuarto?
-Bueno, no es que sea feo, pero... no, la verdad no mucho. Me siento como si estuviera en la habitación de una niña.
-¿Y por qué no dijiste nada antes?
-La verdad es que, digamos que no te sentía demasiado accesible como para ser completamente honesta.
-¿Y qué cambió?
-No lo sé con certeza, solo sé que has estado actuando diferente de forma sutil y que, por alguna razón, siento que puedo abrirme más contigo que antes. No es que anteriormente no me pudiera expresar cont