Gracias a Dios o a quien sea que esté del otro lado, si es que hay algún otro lado, por suerte, mi pronóstico inicial se cumple y, en lugar de que nos lleven a un contenedor para embarcarnos, nos llevan hacia una de las bodegas, más precisamente, a una habitación en el fondo que creo, antes era una oficina o un almacén de expedientes, porque no es muy grande.
Ahora, vacía de casi todos sus muebles, solo hay un colchón que ha visto días mejores, y una botella de agua a un costado, la cual imagi