Punto de vista de Armonía.
Caí de rodillas junto a Mística, sin mirar a Joel que estaba tosiendo y ahogándose con su propia sangre. Moví mis manos temblorosas para revisarla. Mi mano se deslizó hacia su pecho, sintiendo algo cálido y resbaladizo.
Él le disparó; ella recibió la bala que era para mí.
—Mística, no, no, no, no. Consigue a alguien que ayude. Él le disparó. Vamos, chica, vas a estar bien. —dije aunque en el fondo sabía que me estaba engañando.
El doctor se acercó, arrodillándose a mi