—Niña, no. Eso no habría servido para nada. Lo que hiciste cuando te negaste a matarla es más de lo que haría la mayoría después de todo lo que has pasado. Por eso, cuando volvamos a casa, quiero que me reemplaces en el club. —lo miré conmocionada.
Negué con la cabeza, no lo quería.
—No, papá. Ese lugar es de Rodri. Recién salí de las Madres de la Venganza. Quiero tener una vida tranquila, papá. He matado a más gente de la que puedo contar. No quiero volver a eso, papá. Por favor, comprende. —le