—Va a estar bien, ya pasó, ya terminó. Luna nunca podrá volver a hacer esto. Te lo prometo. —le dije mientras lo abrazaba más fuerte. Respiré profundo mientras ambos sollozábamos.
Ya había terminado, al menos por ahora. Aún quedaba decidir qué hacer con Luna. Presentía que tendría que responder ante las familias. Seguía convencida de que necesitaba ayuda profesional: debían encerrarla en una institución por todo lo que había hecho.
—¡LUNA, LUNA! —giré la cabeza y vi a Román corriendo hacia la am