—¿Qué, quieres que lo lama? ¿Que te dé dinero? ¿Mi pistola?
—El teléfono, ahora —dije, y él metió la mano en su chaqueta, sacó el móvil y me lo entregó. Desbloqueé la pantalla, encontré la foto y miré a cada miembro de la habitación.
—Nicolás, necesito saber quién fue —dije mientras Ryder me miraba fijamente cuando mis ojos se posaron en él.
—Princesa, ¿qué pasa? —Me reí sin ganas, mirando hacia el techo.
—¡MIERDA! —grité y golpeé la mesa con la mano mientras respiraba con dificultad—. Te tendie