“Ángel, podemos hablar en mi habitación.”
“No, está bien. Dime, Salvaje. ¿Por qué nuestra hija estaba llorando y quería volver a casa?” Inquirió ella, yo hice una mueca al escuchar mi apodo.
Suspiré, ya iba a contarle a Teagan lo que había pasado, pero mejor se lo decía a Ángel. Al fin y al cabo, ella era su madre.
“Escuchó algo sobre que yo tenía novia, y para que conste, no es cierto. Voy a llegar al fondo de ese chisme y lo voy a cortar de raíz.” Exclamé, viendo a las chicas del club, todas