"¿Has perdido la maldita cabeza? No lo haré. No la he tocado, ni a ella, ni a nadie en tres jodidos años, y no voy a empezar ahora Ángel". Explotó Salvaje, clavando su cuchillo en la mesa de caoba, aquella que tenía tallado un diablo alado montando una Harley.
"Vas a hacer esto, maldita sea. Tú nos trajiste a mi hija y a mí aquí, además, nos pusiste en peligro porque te acostaste con la perra equivocada. ¿O prefieres que te mate aquí y ahora?" Pregunté, al mismo tiempo que rodeaba la mesa y saca