POV: Zoé Dupont
El primer golpe de mi madre no fue un ataque salvaje; fue una lección de geometría letal.
Su larga daga de plata trazó un arco descendente buscando mi clavícula. Mi cuerpo reaccionó antes que mi cerebro, ejecutando la "Defensa de la Garza" que ella misma me había enseñado a los diez años en el sótano de nuestra casa en Lyon. Mis dos dagas cortas bloquearon la suya, creando una chispa que iluminó por un segundo sus ojos de humo vacío.
—Sigues levantando demasiado el codo izquierd