POV: Zoé Dupont
El grito que salió de mi garganta fue el final de mi cordura. Sentí cómo el polvo luminoso de mi madre se filtraba entre mis dedos, desapareciendo en el viento gélido de los Pirineos. En ese momento, no era una Luna, ni una guerrera, ni la esperanza de nadie. Era solo una huérfana arrodillada en la sangre, cargando con el peso de un matricidio necesario pero insoportable.
Y Aura lo sintió.
El vínculo que nos unía no era un hilo; era un nervio expuesto. Mi dolor viajó a través de