POV: Léo Blanc
La Ciudadela no solo vibraba; gemía. Era un sonido que no se escuchaba con los oídos, sino con los dientes. Desde que desperté con esta sangre de mercurio corriendo por mis venas, el mundo se había vuelto un mapa de frecuencias, y en ese momento, la frecuencia de la montaña era un alarido de agonía tectónica.
—¡Léo, la estructura del nivel inferior está colapsando! —el grito de Elena resonó en mi mente, pero yo ya lo sabía. Podía sentir cada grieta abriéndose en la obsidiana como