POV: Léo Blanc
El despertar no fue un alivio; fue una explosión de sentidos que mi cerebro no estaba preparado para procesar.
Abrí los ojos y el mundo ya no era el mismo. No veía colores comunes; veía las frecuencias térmicas de las piedras, escuchaba el fluir de la humedad a través de las paredes de la Ciudadela y, sobre todo, sentía el hierro en la sangre de cada persona en la habitación. Era como si hubiera pasado toda mi vida viviendo en una habitación a oscuras y alguien hubiera encendido