POV: Zoé Dupont
Encontramos refugio en una cabaña de tramperos abandonada, un cascarón de madera podrida que gemía bajo el peso de la ventisca. El frío del exterior era manejable, pero el frío que emanaba de Lucien era el de una tumba abierta.
Lo tendí sobre una mesa de madera tosca. Sus manos, que una vez aplastaron cráneos de enemigos, ahora temblaban con una fragilidad que me partía el alma. La herida del hombro no era solo un desgarro; la carne alrededor del toque del Segador se había vuelt