Narrado por Alex
Cada orden era precisa, calculada, fluyendo de una mente que ahora operaba en un único propósito, con una frialdad que ni yo mismo sabía ser capaz de alcanzar. No era la pasión de un amante. Era la estrategia calculadora de un rey cuyo trono había sido violado. Y el trono, en este caso, era la vida de la única persona que mantenía el equilibrio precario entre el monstruo que podría llegar a ser y el hombre pulido que fingía ser.
Ella era mi ancla. Mi pequeña llama.
Y yo iba a m