Narrado por Alex
Miré por la ventana del despacho donde estaba. E imaginé a Luna entrando en el coche, imaginé su cabello pelirrojo al viento, un último flash de color antes de que la puerta se cerrara. La premonición era un peso gélido en el estómago.
—No —dije, la decisión saliendo como un disparo—. Cambiar ahora llamaría más atención si hay una filtración. Vamos con el plan. Pero tú te pegas a ella, Tsurushi. Si algo huele mal, la sacas de allí a cualquier costo.
—Hasta la muerte —afirmó, co