Narrado por Alex
La irritación crecía dentro de mí como una llama que no podía controlar. Dos días. Dos días desde que Malcolm comenzó a investigar al chico y todavía no tenía nada concreto. Inaceptable. Cogí el teléfono y marqué su número, impaciente. Al otro lado de la línea, oí los gritos ahogados de prisioneros siendo interrogados – Malcolm estaba ayudando a Russo y Tsurushi, como de costumbre.
—Tu incompetencia me da asco —gruñí, en cuanto atendió—. Ven a la base ahora. Necesito tu ayuda p