Narrado por Luna
Lo miré, viendo no al Don inflexible, sino al padre asustado y amoroso. Y por primera vez en semanas, sentí una punzada de esperanza.
—Un acuerdo, entonces —propuse—. Nada de entrenamiento con armas reales antes de los quince. Ninguna visita al sótano antes de los dieciséis. A cambio, aceptas que él tendrá tutores para los negocios legítimos desde ya. Que su herencia será, primero, la fundación y los emprendimientos limpios. El resto… lo hablamos cuando sea más grande. Cuando p