Capítulo 105

El segundo lobo gris cae de espaldas, perdiendo el control por la fuerza con que lo halo con mis fauces y ahora está en el suelo, tratando de incorporarse y se lame la pata que le acabo de lastimar, mientras chilla lastimeramente. La herida se está cerrando con cada lamida y entiendo que la herida no fue tan seria y que él es un quejica de la peor calaña.

Entonces se pone en pie y mira nuevamente en mi dirección, con su pata supurando la ponzoñ

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