El vehículo que conduce Cesar, quien está sentado al lado de Daniel, nos lleva a Aike y a mí hasta las fronteras de Luna de Hielo, donde nos está esperando una delegación, comandada por su nuevo delta, Konor, quien nos hace una reverencia a manera de saludo, la cual le correspondemos.
―Un placer el volver a verlo, mi alfa y Luna―nos dice y nos escolta hasta la casa de la manada, en un trayecto más que lúgubre, porque no hay nadie en las calles, como si hubieran impuesto una especie de ley marci