Con sus ojos ardientes y su puño apretado, Derek golpeó la pared con un estallido que sacudió la habitación. La impotencia que sentía era como un fuego abrasador que le quemaba el pecho. ¿Cómo pudo haber sido tan ingenuo como para confiar en Ariam? ¿Cómo pudo haberse arriesgado tanto por cumplir los objetivos de la misión? Se lamentaba con furia, sintiendo cada golpe que daba en la pared como una pequeña venganza, dejando surcos de frustración y rabia. Era un dolor que se manifestaba en su rost