Confundida y aturdida, Ariam se apartó de Derek, tratando de recuperar el control de sus emociones. Su cuerpo temblaba de excitación, y su mente no dejaba de repetir el momento en que los brazos de Derek la rodearon con pasión. Con un tono entrecortado, tartamudeó:
−Ayúdame, por favor, no quiero fallar en la cena − le suplicó mientras trataba de controlar su voz temblorosa.
Derek la observaba con el ceño fruncido, escudriñando su rostro con sus ojos grises, tratando de entender qué estaba suced