Jimena estaba completamente ajena a lo que se estaba gestando a su alrededor. Inocente e ignorante, desconocía las sombras que se cernían sobre ella, dispuestas a consumirla por completo. Después de pasar el día entregada al vicio de las compras, regresó a la mansión de Pavel. Una sonrisa maquiavélica adornaba su rostro, pues sabía que había logrado eliminar a Ariam de su camino, y solo era cuestión de tiempo antes de que Derek volviera a postrarse a sus pies.
Al ingresar a su lujosa habitación