Regina se giró y, al verlo, la sorpresa se dibujó en su cara.
—¿No fuiste a trabajar?
—Hoy descanso. Fui yo quien llamó a la policía.
Regina se quedó desconcertada por un instante y luego, con premura, le agradeció sinceramente.
Luis le miró el cuello.
—¿Por qué no lo denunciaste?
Ella conocía las influencias de Maximiliano; aunque presentara una denuncia, él no pasaría mucho tiempo en la delegación. Además, no quería preocupar a los señores Valderrama; Maximiliano, al fin y al cabo, era su hijo