—¿Qué dijiste?
La asistente se encogió, temerosa, y negó rápidamente.
—No… no dije nada.
—¡Escena cuarenta y siete, listos! ¡A sus puestos!
Al escuchar la voz del director, Jimena le tendió el vaso a su asistente y le dijo con saña:
—No quiero traidoras a mi lado. Si quieres quedar bien con Regina, lárgate de una vez.
La joven sollozó en voz baja, con los ojos enrojecidos.
—Perdóname. No volveré a decir nada imprudente.
La escena cuarenta y siete era un diálogo entre Valeria y Jimena. El directo