Elena vio cómo la pantalla de su celular se apagaba. Se bebió de un trago lo que quedaba en su copa y, al intentar servirse más, descubrió que la botella ya estaba vacía.
—Tráeme otra.
No obtuvo respuesta, así que volvió a marcar el número. Pero esta vez, del otro lado solo se escuchó la voz robótica de la operadora.
—El número que usted marcó no está disponible. Por favor, intente más tarde...
—¡Apagó el celular! En serio que no le intereso nada. Tenías razón, para él ni siquiera soy su amiga.