Regina le envió un mensaje a Gabriel por WhatsApp, avisándole que se iría con la madre de él.
Apenas lo envió, subió al carro.
Silvia y ella se acomodaron en el asiento trasero. La mayor contempló a la joven, tan linda y bien plantada, y suspiró.
—Qué envidia me da Ali, con una hija como tú. Si te hubieras venido conmigo aquella vez, ahora yo también tendría un hijo y una hija. Regi, ¿y si mejor eres mi hija, eh?
Apenas terminó de hablar Silvia, el chófer intervino.
—Señora, ese es el carro del