—No, mamá, no te preocupes. Voy a tardar un rato, adelántense si tienen hambre, yo…
—¿Cómo crees que me voy a ir a comer y te voy a dejar aquí sola? Además, este hotel es enorme, te vas a perder. Es mejor que vengas con nosotros, no me quedo tranquila si te quedas arriba.
Sin importar lo que su hija dijera, Alicia se negó a dejarla sola. Regina sintió fastidio.
—Bueno, entonces espérenme un momento. Me arreglo rápido y salgo.
—Claro. Arréglate y, en cuanto termines, bajamos todos juntos a desayu