Regina estuvo de un humor terrible todo el día.
Cada vez que veía las flores y el bolso que le habían dejado, se sentía fatal. La molestia era tal que no podía pensar en otra cosa ni concentrarse en su trabajo.
Poco después de las cuatro de la tarde, recogió sus cosas y decidió irse. Tras dudarlo un momento, terminó llevándose el bolso y las flores.
En cuanto salió, tiró las flores al primer bote de basura que encontró y se fue a casa únicamente con el bolso. De camino, compró algo de comida par