Alicia guardó el celular en su bolsa, levantó la vista y le dijo a su hija:
—Silvia y yo vamos a ir a ver cómo está. Mañana regreso a quedarme contigo.
Regina asintió. Se levantó, acompañó a su mamá a la salida, la vio subirse al auto e irse, y entonces regresó al centro comercial. Era un día laboral, así que la tienda debía de estar tranquila.
—¡Ese bloguero volvió a soltar una bomba! Dice que un artista famosísimo hirió a su patrocinador y que la policía ya se lo llevó.
Regina entró cuando esc