Don Roberto cerró la puerta del auto y regresó al asiento del conductor.
—Se ve que está de muy buen humor, señora —comentó con una sonrisa.
—¿Tú crees?
Silvia se tocó la cara. Aunque lo negó, por dentro estaba feliz. Regi había terminado su compromiso, así que volvía a estar soltera. ¿No significaba eso que su hijo todavía tenía una oportunidad?
Aunque siempre decía que no le importaba su hijo e incluso amenazaba con desconocerlo, en el fondo estaba muy preocupada por él. Al saber que ese hijo