—Señora Valderrama, ¿no había dicho que usaríamos atuendos a juego, como madre e hija?
—Ya habrá otra ocasión, ¡hoy te ves mucho más linda con este!
Alicia contemplaba el conjunto con una sonrisa de pura satisfacción. Su Regi era, sin duda, la joven más encantadora del mundo, y merecía que le ofreciera solo lo mejor. Pronto, Regi sería oficialmente su hija. Solo con esa idea, una alegría profunda y plena le brotaba del corazón.
Regina, que al principio albergaba sentimientos encontrados, al ver