—Claro, cómo crees que a Silvia le gustaría emparentar con una familia como la nuestra.
Dijo Sonia Luna con un tono venenoso. Silvia sonrió con serenidad.
—La paz en la familia lo es todo. Por eso, cuando se trata de uniones, una busca gente buena y tranquila. Por eso, prefiero mantenerme lejos de las personas problemáticas.
—¿Qué estás insinuando?
Sonia Luna temblaba de coraje.
—¿Por qué lo tomas como una insinuación? Yo no he dicho tu nombre.
Silvia siguió hablando con una sonrisa.
—Hace poco fui a la Iglesia de Belén. El padre Damián me dijo que los pleitos y la negatividad pueden afectar la fortuna de una familia. Hay que andarse con cuidado, ¿no crees?
La gente de dinero suele ser muy creyente. Para cualquier decisión, grande o pequeña, consultan a guías espirituales para saber si les traerá buena o mala fortuna. Incluso para elegir a una nuera, revisan si hay compatibilidad y si le traerá prosperidad a su hijo.
Y el padre Damián, de la Iglesia de Belén, era conocido en toda la re