Arturo y algunos de sus amigos observaban a la distancia el espectáculo que estaban montando las mujeres. Estaba fastidiado.
La fiesta de primer año había atraído a muchas invitadas, pero tampoco faltaban los hombres de negocios. Este tipo de reuniones eran la excusa perfecta para relajarse, charlar un rato o, más importante, cerrar algún trato y hacer nuevos contactos.
Era, en esencia, una oportunidad para ampliar su red de influencias.
—Tu hija sí que sabe cómo llamar la atención.
Comentó algu