Lisa corrió a interponerse en su camino.
—Regi, Sebastián acaba de llegar. ¿Por qué no se quedan un ratito más?
Regina la fulminó con la mirada.
—¡Hazte a un lado!
Lisa intentó sonreír, aunque el gesto no le llegó a los ojos.
—Hazlo por mí...
—¿No acabas de decir que tu prometido no tenía tiempo y no podía venir? —preguntó Gisela, alzando la voz a propósito para que todos la oyeran.
La expresión de Regina se volvió seria. Nunca le había caído bien esa gente, pero en ese momento las odiaba con to