Hubo un silencio al otro lado de la línea. Regina se apresuró a decir:
—Si te incomoda, no tienes que…
—Quieres saber cómo se lleva con su mamá, ¿cierto?
Ella se detuvo y respondió con un murmullo.
—Cuando lo conocí, su abuelo se hacía cargo de él y de su hermana. Por lo que me contó, su mamá los abandonó y formó otra familia. Años después, cuando él empezó a ser famoso, la señora Gloria apareció de la nada. Sebastián, solo porque es su madre y porque, siendo famoso, no puede permitirse un escándalo, le da una mensualidad para sus gastos. Pero fuera de eso, no tienen ningún tipo de contacto. Al principio, la señora Gloria sí vino a buscarlo un par de veces, pero Sebastián siempre me pedía a mí que la atendiera. Supongo que ella se dio cuenta de que él no quería verla, así que dejó de insistir.
Regina recordó la actitud indiferente que había tenido con su madre ese día. Así que su infancia también había sido muy difícil. Sintió dolor por él.
—Hoy también vino una muchacha…
—¿Te refieres