Capítulo 555
Varias miradas se posaron sobre ella.

—Nos están viendo —dijo Alicia en voz baja y suave—. Regresa a tu lugar. Ya que lleguemos a la casa, hablamos con calma.

—Claro.

Regina se secó las lágrimas mientras se levantaba para volver a sentarse en el sofá de enfrente. La comida entre madre e hija fue muy amena. Pronto, Alicia notó algo: casi todas las personas en el restaurante eran mujeres. Apenas vio a dos hombres en todo el lugar.

En la mesa de al lado, una madre y su hija, idénticas, comían tranquilamente. En diagonal, tres mujeres de mediana edad charlaban tan animadamente que sus voces llegaban hasta ellas. Incluso tres señoras mayores pasaron junto a su mesa.

El restaurante parecía un pequeño jardín, con canastas colgantes por todas partes. Cada mesa tenía un jarrón de porcelana blanca con nubes, lilas y crisantemos. Pero en el jarrón de la mesa de Regina, solo había un clavel.

Alicia lo observó con una sonrisa de satisfacción.

—Qué bonito lugar.

Regina pensó que se refería a la comi
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Imelda Aguirreeeaa ahora vamos a ver qué dice la suegra jajja
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